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San Silvestre y carreras navideñas

Elda aprendió que la última carrera del año debe celebrarse cada 31 de diciembre
La San Silvestre de 1989, como se aprecia en la calle Colón, fue desangelada con 191 inscritos. Cruces-Ernes

A la última carrera del año se le denomina San Silvestre, no porque sea un capricho de alguien, sino porque el 31 de diciembre se celebra la onomástica de San Silvestre, un Papa del siglo IV, esa es la razón por la que adoptan su nombre todas aquellas pruebas que cierran el año deportivo horas antes de las doce campanadas, y que en España ronda las 200 cada día 31.
No obstante, hay muchas poblaciones y ciudades que organizan eventos, fuera del último día del año, a los que les colocan la etiqueta de San Silvestre, aunque en realidad para ser genuinamente la carrera del pontífice debe celebrarse el 31 de diciembre de lo contrario no dejan de ser pruebas navideñas fijadas fuera del contexto del último día del año.
Eso no resta importancia ni es un desdoro a quienes anticipan la San Silvestre días antes del último día del año, lo hacen por motivos de seguridad y logística. Incluso hay poblaciones que han celebrado la San Silvestre después del 1 de enero, pero no llevan intrínseco la mágia del último día del año como es la entrañable San Silvestre Eldense, la cual hace que Elda se vista de fiesta para despedir el año corriendo por las calles de la ciudad.
Pero para que Elda llegara a esa conclusión conoció un par de fracasos en forma de escasa participación como sucedió en la carrera del domingo 18 de diciembre de 1988 (13 días antes de fin de año) con 200 inscritos, así como la prueba de 1989, que aunque se fijó el 31 de diciembre sólo hubo 191 inscritos al comenzar a las once de la mañana.
Todo eso sucedió precisamente porque las autoridades locales de aquellos años quisieron evitar el despliegue logístico y el cierre al tráfico rodado del centro de Elda en una fecha tan especial como es la Nochevieja. Sin embargo, aprendieron de los errores y pese al amplio despliegue de medios, transportes y trabajos estratégicos se lleva a efecto en cuestión de horas, tanto para montar como para desmontar, toda la organización con la implicación humana para que no hayan incidencias que lamentar, haciendo que la San Silvestre Eldense sea tan genuina como única.

Sobró espacio en la plaza del Ayuntamiento para acoger la salida de la San Silvestre de 1988. Cruces-Ernes
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