La colombiana Carolina Holguín Tafur, presidenta del Eldense desde el pasado 8 de octubre, rompe el protocolo, la seguridad y las normas institucionales para ubicarse en la grada, arengar a los aficionados o saltar al césped para felicitar a sus jugadores por la victoria o saludar a algunos aficionado azulgranas.
Esta actuación del máximo dirigente de un club no suele ser habitual en equipos de fútbol profesional pero sí es más normal en conjuntos modestos con el fin de vivir más la pasión y la cercanía, sin formalismos. Recuerdo a dirigentes de clubes legendarios como Jesús Gil, el que fuera presidente del Atlético de Madrid, que solía moverse por el estadio como un aficionado vehemente más que como cabeza visible de la entidad colchonera.
Otro que rompe protocolos y sigue en activo es Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, que al margen de abrazar a maniquís, se caracteriza por ser cercano al graderío. Hay dirigentes, como Ronaldo Nazario, en su día presidente del Real Valladolid, que reusó a ubicarse en el palco de Zorrilla para no oír las críticas de los aficionados por la marcha del equipo.
También he conocido a presidentes que le ha podido tanto la presión y la emoción, que dejaron el palco para encerrarse en los lavabos hasta que el partido concluyera, luego abría la puerta y si su equipo había ganado daba saltos de alegría y se abrazaba hasta con las farolas.
Todo esto llama más la atención cuando se trata de una mujer, la que está presidiendo un club como es el caso de la cafetera Carolina Holguín en el Eldense. Ella se apasiona y para no romper las formas en el palco del Nuevo Pepico Amat, la pasada jornada optó por situarse en la grada y celebrar por todo lo alto los agónicos goles azulgranas ante el Cartagena (2-1), sin importarle no ejercer de anfitriona, ya que después de mucho tiempo volvieron al palco Rubén Alfaro, alcalde de Elda, y Enrique Quilez, edil de Deportes.
Claro es que supimos que, días antes del Eldense-Cartagena, Carolina Holguín, y el exazulgrana Mario Rosas, actual director general del club, giraron visita al Ayuntamiento de la ciudad para entrevistarse precisamente con Alfaro y Quilez, entre otros asuntos, seguramente, Holguín invitó a las autoridades a la platea del Nuevo Pepico Amat.
Sin embargo, cuando finalizó el partido entre el Deportivo y el Efesé, con la emocionante y trabajada victoria azulgrana, la presidenta Holguín saltó a la hierba del terreno de juego para felicitar a sus jugadoresy acercarse al público que le entregaron una especie de cartulinas alusivas al Eldense.
Nunca he hablado con Carolina Holguín, no la conozco en persona, pero desde la distancia parece una mujer cercana, simpática y apasionada con la trayectoria del Deportivo, pero quizá deba comenzar a pensar en que, si el equipo azulgrana retorna a Segunda División, a lo mejor deberá modificar sus formas por el condicionante que lleva consigo el protocolo institucional del fútbol profesional, a no ser que quiera seguir los pasos, que alguna vez, adoptaron Jesús Gil, Laporta o Ronaldo, es decir, del palco a la grada.