Lo más habitual durante estos días es encontrar algún símbolo de color rojo en el domicilio de los eldenses, identificándose así con el combinado hispano en busca de su segunda estrella, aunque no será fácil por el potencial del rival que tendrá enfrente a partir de las nueve de la noche, las tres de la tarde en horario de Nueva York, la ciudad que nunca duerme.
Ayer, un vendedor del popular mercadillo de los sábados se frotaba las manos porque el hombre había vendido toda su mercancía relacionada con España, especialmente camisetas, banderas, gorras, sombreros, etcétera: “No me queda nada”, comentaba feliz el comerciante, lo que rubricaba el comentario anterior sobre la existencia en casas de artículos relacionados con la selección española.
Elda, por vez primera desde la fiebre por el combinado hispano, antes no era así, tendrá dos puntos de concentración para ver la final del XXIII Mundial de fútbol absoluto. La Plaza Mayor, que acoge los partidos de España desde los cuartos de final, y la Plaza de la Ficia, que coloca también un monitor gigante de televisión para ver la gran final del torneo.
Muchos jóvenes no lo saben, pero antes de este entusiasmo por La Roja, España había sido un querer y no poder en las competiciones de selecciones nacionales, salvo la legendaria Eurocopa de 1964, entonces dirigida por el seleccionador madrileño José Villalonga, la cual discurrió precisamente en nuestro país. A partir de ahí, el fútbol español sufrió una sequía de 44 años sin rascar bola, salvo en competiciones de clubes.
Sin embargo, llegó Luis Aragonés, “el Sabio de Hortaleza”, y dio con la tecla del éxito. Eso sí dejando sin convocar a algún que otro futbolista famoso, lo que le generó no pocas críticas, dudas y algún que otro insulto, pero España ganó la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008.
Después llegó el salmantino Vicente del Bosque, y no se complicó la vida, siguió tocando la misma tecla logrando así el primer Mundial para España en Sudáfrica 2010, y la tercera Eurocopa de Ucrania 2012.
No obstante, España, hasta que llegó el riojano Luis de la Fuente, no volvió a ganar ninguna de las dos máximas competiciones, pero en 2024 cosechó la cuarta Eurocopa, la de Alemania, y dos años después ha metido a España en la segunda final de su historia en el campeonato del Mundo, esperando conquistar la segunda estrella para la elástica de España y con ello originar una inmensa alegría en las casas, plazas y calles de la ciudad porque Elda hoy será Roja.