Las nuevas generaciones poco o nada conocen del antiguo edificio de la Central Nacional Sindicalista (CNS), también conocido por Sindicato Vertical, inaugurado hace 65 años en la calle Menéndez Pelayo, ahora número 13, de Elda, cerca de la populosa Plaza Sagasta.
Todo surgió a raíz de prohibirse los sindicatos de clase obrera que estableció enérgicamente el Gobierno de España tras la Guerra Civil, creando un sindicato único que aglutinaba tanto a trabajadores (productores) como a empresarios.
En ese sentido, según la revista Alborada, en un artículo de Francisco Tetilla, el edificio de cuatro plantas de altura contaba con oficinas, salas de visita, aula para la academia sindical, salón de actos con capacidad para 150 butacas, biblioteca, almacén y en la planta baja un bar con cocina y salón comedor, además de un semisótano con ascensor y vivienda para el conserje.
Según Gabriel Segura, cronista de Elda, el 15 de mayo de 1961 comenzaron los trabajos para construir el edificio que había pertenecido a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), y luego a la banda de música y al Frente de Juventudes. La superficie construida de 1.181 metros cuadrados fueron ocupados por diferentes ramas profesionales, incluida la Hermandad de Labradores y Ganaderos
La CNS se mantuvo vigente hasta 1976 cuando el gobierno de Adolfo Suárez la transformó en la Administración Institucional de Servicios Socioprofesionales (AISS), pero en 1977 se extinguió la afiliación sindical obligatoria al legalizarse los sindicatos libres de trabajadores haciendo acto de presencia el Frente Obrero Unido (FOU), Unión Sindical Obrera (USO), Comisiones Obreras (CC.OO), Unión General de Trabajadores (UGT), Confederación Nacional del Trabajo (CNT), y otros muchos sindicatos obreros.
No obstante, al implantarse la libre sindicación de los trabajadores, los empresarios, que habían permanecido junto a la clase obrera en el antiguo Sindicato Vertical, se organizaron para unirse en una nueva entidad empresarial, creando la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), tal y como la conocemos actualmente.
Sin embargo, 65 años después de aquella pomposa inauguración de 1961, todo cambiará cuando se convierta ese edificio, actualmente declarado en ruinas, en viviendas privadas tras modificar el Ayuntamiento su uso para oficinas, ya que desde hace meses se están acometiendo trabajos de derribo en su interior.