El 25 de febrero de 1976, hace hoy 50 años, se llevó a efecto el sepelio más multitudinario en la historia de Elda, ya que más de 20.000 personas asistieron al entierro del joven Teófilo del Valle Pérez, abatido el día anterior por la Policía Armada (desde 1978 denominada Policía Nacional).
La comitiva partió de la iglesia de San Francisco de Sales, ascendiendo por la Avenida de Acacias hasta enlazar con la entonces calle Falconde, ahora, Pablo Picasso. Como dato curioso, cuando la cabecera de la marcha llegó a la calle Virgen de la Cabeza, la cola salía de los aledaños de la referida iglesia. Fueron tres días convulsos en Elda, ya que los trabajadores del calzado reivindicaban un convenio más justo.
En ese sentido, hay que aclarar que por entonces no había convocada huelga alguna en Elda. La referida huelga no llegaría al sector calzado hasta el miércoles 24 de agosto y se mantuvo hasta el lunes 5 de septiembre de 1977.
Aprovechando los 50 años del luctuoso suceso hemos echado mano de nuestro archivo y de la hemeroteca del diario La Verdad para recomponer y recordar como se produjeron los acontecimientos, los cuales desembocaron en el asesinato de Teófilo del Valle.
Lunes 23 de febrero
A las 20 horas hubo una concentración de cientos de trabajadores en la calle Menéndez Pelayo, en la puerta de la Central Nacional Sindicalista (CNS), sindicato vertical que vivía sus últimos días.
Hasta el lugar llegaron dos autobuses y tres jeeps, de color gris, repletos de antidisturbios de la Policía Armada desplazados desde Murcia, ya que en Elda, por entonces, no existía ese cuerpo policial.
Los trabajadores caminaban en manifestación hacia la Plaza Castelar con consignas alusivas al convenio del calzado, y a la libertad sindical. Una vez allí se celebró una asamblea relativa a su problemática.
Alrededor de la Plaza Castelar se estacionaron los vehículos policiales y los agentes de choque armados y con cascos antidisturbios. Miles de personas, a los gritos de «Elda y Petrer, unidos otra vez» enfilaron rumbo a la calle Jaime Balmes en dirección a la localidad petrerense por la Avenida de Elda hasta llegar a la calle Gabriel Payá, utilizando un carril de la calzada para no interrumpir el tráfico rodado.
El destino de la manifestación era finalizar en la CNS de Petrer, ubicada en el Paseo de la Explanada, con la lectura de un manifiesto. Los manifestantes fueron siempre escoltados de cerca por los vehículos de la Policía Armada.
A las 21:50 horas, la cabecera de los participantes llegó al Paseo de la Explanada, entonces comenzaron las cargas y las carreras, originándose una estampida monumental debido a la brutalidad policial. Hubo personas que se arrojaron al vacío desde lo alto de la explanada a sus jardines (cinco o seis metros de altura), otras se refugiaron en casas particulares para protegerse de las cargas policiales que originaron varios contusionados.
A las 22:15 horas, sólo quedaban pequeños grupos de personas diseminadas, las cuales terminaron siendo dispersadas sin registrarse mayores incidentes.
Martes 24 de febrero
El día transcurrió con normalidad hasta las 19:30 horas cuando se repitió el despliegue policial por diversas calles de Elda. Los agentes vigilaban y dispersaban a pequeños grupos que intentaban concentrarse, El sonido de las sirenas de los vehículos policiales se repetía al tiempo que emitían destellos de luz.
Sobre las 20 horas, la Plaza Castelar estaba vacía, pero al ausentarse la policía unas 150 personas se reunieron en el ensanche del Mercado de Abastos. Los trinos de emergencia de los jeeps de la Policía Armada anunciaban nuevas cargas contra ellos por las calles Juan Carlos I, María Guerrero y Reyes Católicos, resultando contusionadas varias personas.
A las 21 horas, las calles del centro de Elda estaban desiertas, aunque al final de la calle Juan Carlos I, cerca de la Avenida de Madrid, hubo nuevas cargas contra un grupo diseminado de personas.
Paralelamente, la iglesia de San Francisco de Sales se encontraba repleta de trabajadores para celebrar la asamblea que la policía no permitió realizar en la Plaza Castelar, y hasta allí se trasladaron los antidisturbios.
Los agentes intentaron acceder al interior de la iglesia para desalojar a los refugiados, pero el sacerdote, Francisco Coello, lo impidió con entereza. Cerca de allí, en las proximidades del barrio Las Trescientas y el Polígono Almafrá, se produjeron nuevas cargas contra grupos diseminados, hasta que sobre las 22:30 horas está todo disuelto y bajo control.
Los agentes emprenden viaje de regreso a su acuartelamiento cuando sobre las 23:15 horas un convoy policial observó a un grupo de personas que caminaban por la calle San Roque de retirada a sus casas: “Hubo policías que bajaron de sus vehículos y uno de ellos disparó seis tiros por la espalda a mi hermano”, recordaba con mucha tristeza el pasado domingo, José Antonio del Valle.
El cuerpo sin vida de Teófilo fue trasladado a la sala de espera del cementerio Santa Bárbara para practicarle la autopsia. La Policía Municipal acudió al domicilio de Teófilo para comunicar a sus padres el triste suceso, indicándoles que debían ir al cementerio a reconocer el cadáver de su hijo, visita que realizaron sobre las tres de la madrugada.
Miércoles 25 de febrero
La noticia entristeció a la ciudad, se produjeron minutos de silencio en señal de duelo y se convocaron paros en varias empresas, al tiempo que guardias civiles armados custodiaron el Ayuntamiento.
Sobre las 13 horas, le practicaron la autopsia a Teófilo del Valle en el mismo cementerio: “Nos prohibieron llevar el féretro de mi hermano a la iglesia, se quedó en la sala de espera hasta la hora del entierro”, recuerda José Antonio del Valle. Fuerzas de la Guardia Civil impidieron el acceso al camposanto, luego se retiraron para evitar tensiones durante el entierro. A las 17 horas, el féretro de Teófilo fue llevado a la capilla de la necrópolis para que recibiera el último adiós de miles de personas que quisieron despedirse de un muchacho de 20 años, oficinista de profesión, cuya vida fue sesgada vilmente.
Al mismo tiempo, desde la iglesia de San Francisco de Sales, partió una marcha silenciosa formada por más de 20.000 personas con dirección al cementerio de Santa Bárbara para asistir al entierro. Sobre las 19 horas, Teófilo del Valle fue inhumado en un nicho donde reposa desde entonces.