Con la puntualidad de un reloj suizo arrancó a las once y media de la noche la Entradica Mora, un acto que anuncia la llegada de las huestes de la media luna en los días previos a los festejos de Moros y Cristianos en unas fiestas de Elda declaradas, por vez primera en su historia, de Interés Turístico Internacional.
El bando moro al completo ha tomado las calles céntricas de la ciudad al ritmo de marchas moras y temperamentales que han cautivado a los espectadores que se han situado a lo largo del recorrido desde que el desfile diera comienzo en la calle Juan Carlos I a la altura del Mercado Central.
El primer séquito en arrancar ha sido el colectivo más joven de cuantos intervienen en las fiestas de Moros y Cristianos de Elda, las Huestes del Cadí, una comparsa que está celebrando su fundación en 1976. A ella, le han seguido las escuadras de los Moros Musulmanes, Moros Marroquíes y Moros Realistas.
Durante el acto se ha observado todo tipo de indumentarias desde la sobriedad del traje con corbata, pasando por chilavas, polos y camisetas, así como otras prendas festeras diseñadas expresamente para la ocasión.
El trayecto que han recorrido los festeros, arropados por un numeroso público, ha sido desde la calle Juan Carlos I, pasando por Antonino Vera, Elia Barceló, Dahellos, Ortega y Gasset, Nueva y Colón hasta la Plaza del Ayuntamiento, donde tenía su punto final la Entradica Mora, frente al majestuoso Castillo de Embajadas.