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El poder de la aguja

Las nuevas vestimentas de los Embajadores de Elda evocan un marcado corte medieval y guerrero
A la izquierda el Embajador Cristiano y a la derecha el Moro con sus nuevos trajes. Javi Ruiz

Nueve años después, la Comisión de Alardos y Embajadas de la Junta Central de Comparsas de Moros y Cristianos de Elda, coincidiendo con su 50 aniversario, renueva las vestimentas que lucirán los Embajadores en los actos de la diplomacia frente al Castillo de Embajadas, instalado en la Plaza del Ayuntamiento, antes de las cruentas batallas que se libran con arcabucería y armas blancas.
En ese sentido, en la tarde de hoy, viernes, se han presentado en la sede festera de la Viuda de Rosas las nuevas ropas guerreras que van a lucir el Embajador Moro y el Cristiano en los inminentes festejos de la cruz y la media luna, los cuales van a celebrarse la próxima semana bajo el etiquetaje, por vez primera en la historia, de Fiestas de Interés Turístico Internacional.
El acto ha sido presentado por la Realista, Sandra Crespo Esteban, actual presidenta de la Comisión de Arlados y Embajadas, en presencia de Rubén Alfaro, alcalde de Elda, David Guardiola, edil de Fiestas, y Pedro Serrano, presidente de Junta Central de Comparsas.
Las anteriores vestimentas databan del año 2017 cuando los ropajes fueron diseñados por Isabel Cebrián, mientras que el traje del Embajador Cristiano lo confeccionó La Reconquesta, especializada en trajes cristianos ubicada en la población valenciana de Benigánim, y el atuendo moro fue elaborado por la firma eldense El Chador.
Sin embargo, en esta oportunidad los trajes que lucieron hoy por vez primera en la Casa Viuda de Rosas, ante un centenar de asistentes, Alberto Rodríguez López, Embajador Cristiano, y Juan José Conejero Serna, Embajador Moro, han sido diseñados en Elda por la diseñadora eldense Noemí Serrano García.
La vestimenta cristiana ha sido confeccionada por La Reconquesta de Benigánim (Valencia), y las ropas del Embajador Moro por la firma Al-Ándalus de la misma población valenciana.
La indumentaria es sobria con matices negros y marrones con destellos cobrizos, pero sobre todo cómodos para los festeros que deben lucirlos encima de la caballería en las Embajadas, y las espadas que han lucido hoy, y que utilizarán en el cuerpo a cuerpo tras los respectivos parlamentos, son las mismas de años anteriores cuando fueron forjadas en Toledo.

En la parte posterior destaca la gran cruz del Cristiano, y la vestimenta sarracena. Javi Ruiz
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