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30 años sin su batuta

Hoy hace tres décadas que falleció el maestro Villar, quien regaló a Elda el pasodoble Idella
Miguel Villar dirigiendo el pasodoble Idella el 16 de junio de 1994 en el antiguo Castillo de Embajadas. Cruces-Ernes

Cómo pasa el tiempo. Miguel Villar González nació en Sagunto el jueves 10 de abril de 1913 y falleció en Gandía el jueves 17 de octubre de 1996 a la edad de 83 años. Hoy hace tres décadas que se quedó huérfana la batuta de quien nos regaló el emblemático pasodoble Idella tras estrenarse su partitura el 17 de junio de 1976 en el Teatro Castelar de Elda, muchas gracias maestro.
Las notas del icónico Idella, salvo honrosas excepciones, sólo se interpreta una vez al año, de manera oficial, justo tras la multitudinaria Entrada de Bandas de las Fiestas de Moros y Cristianos de Elda, declaradas de Interés Turístico Internacional precisamente este 2026.
Hubo personas que intentaron que la Junta Central de Comparsas o el Ayuntamiento le tributaran algún reconocimiento al músico saguntino coincidiendo con los 30 años de su óbito o con el 50 aniversario del estreno del pasodoble Idella.
Pero sus intentos fueron en vano, ya que sin decir abiertamente que no, la Junta Central de Comparsas, que este año ha recibido 105.000 euros de todos los eldenses a través del Consistorio, pudo homenajearle pero no quiso, igual que el referido Ayuntamiento, ambos se desentendieron de la petición con un silencio sepulcral, como si no fuera con ellos.
Miguel Villar regaló la partitura de Idella, a través de Antonio Barceló, al Ayuntamiento de Elda cuando era alcalde Roberto García Blanes, luego vinieron más alcaldes, diferentes concejales de Fiestas e incluso una alcaldesa, pero nadie se acordó del maestro Villar.
Y en la Junta Central de Comparsas, tres cuartos de lo mismo, sólo Juan Martínez Calvo, entonces presidente del ente festero, invitó al maestro a que dirigiera el pasodoble Idella coincidiendo con las bodas de oro de los Moros y Cristianos de 1994.
Desde entonces, Miguel Villar quedó condenado al ostracismo o bien le hicieron el vacío, y la pregunta es obvia: ¿Por qué se quiere olvidar a un hombre que regaló el pasodoble Idella a Elda?.
Para ser justo, lo único que hizo la Junta Central de Comparsas, este año, fue recordar al maestro, durante 47 segundos, a través de la megafonía y en medio del jolgorio de la Entrada de Bandas del pasado 28 de mayo.
Un recordatorio que pasó sin pena ni gloria porque no era el momento ni el lugar, cuando hubo conciertos y una Gala festera para haberlo hecho. El maestro Villar se merece algo más serio, como hicieron otras poblaciones festeras. Pero, lamentablemente, en Elda es lo que hay.

Imagen de archivo del Maestro Miguel Villar González. Foto Museo Virtual Villa de Sax
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