Parece un sueño, pero es una realidad, los Moros y Cristianos de Elda, en honor a San Antón, han sido declarados Fiesta de Interés Turístico Internacional, título otorgado por la Secretaría de Estado de Turismo, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo de España.
Es el máximo reconocimiento honorífico que se concede tras cumplir diversos requisitos como arraigo, tradición, participación festera y ciudadana, cultura, continuidad, así como proyección de carácter internacional, el cual atrae a turistas nacionales y extranjeros. En ese sentido, la fiesta eldense se convierte en la octava población española que adquiere esa declaración en referencia exclusivamente a los festejos de la cruz y la media luna a nivel nacional.
Haciendo historia hay que subrayar que la primera Fiesta de Interés Turístico Internacional se le concedió a los Moros y Cristianos de Alcoy (1980), le siguieron los festejos de Villajoyosa (2003), Caravaca de la Cruz (2004), Crevillente (2017), Almansa (2019), Ontinyent (2024), Murcia (2025), mientras que Elda, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2020, seis años después, pasa a ser de carácter Internacional.
Los Moros y Cristianos eldenses han evolucionado gracias al trabajo, tesón y participación de los comparsistas, así como de personas que han estado al frente de diversos colectivos festeros y, sobre todo, por el trabajo bien hecho, del Ayuntamiento de Elda, cuyo Pleno del pasado 5 de diciembre, aprobó por unanimidad solicitar el máximo galardón para los festejos eldenses, con su alcalde Rubén Alfaro al frente, ejerciendo codo con codo con la concejalía de Fiestas, que dirige el edil David Guardiola.
Las coincidencias de la vida se cruzan en sus caminos, y esa declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional viene a concordar con los 50 años de la creación de la Comisión de Alardos y Embajadas (1976), la puesta en escena del Desfile Infantil (1976), la fundación de la comparsa Huestes del Cadí (1976), y el estreno en el Teatro Castelar del Pasodoble Idella (1976), la partitura más universal de la fiesta eldense que culmina la multitudinaria Entrada de Bandas, composición que escribió y regaló al Ayuntamiento de Elda el maestro saguntino Miguel Villar González, que este mismo año se cumple el 30º aniversario de su fallecimiento en Gandía (1996-2026).