Al Leganés le costó lo indecible para noquear al Deportivo, equipo que se plantó en Butarque sin complejos y con un buen planteamiento de Claudio Barragán, maniatando a los pepineros que no lanzaron ni un solo saque de esquina en todo el tiempo reglamentario, mientras que los azulgranas botaron hasta ocho saques de esquina en busca del gol que, posiblemente, les hubiera dado el primer triunfo del campeonato liguero.
Sin embargo, volvió a faltar puntería en los metros finales, ya que el Eldense se defendió con mucho orden y se estiró en busca del área madrileña pero Mariano Carmona estuvo muy enconsertado por los defensores pepineros, la claridad la aportó Fidel Chaves, también sin puntería para batir al hijo de Zidane en un duelo táctico, con pocas fisuras, sin concesiones y con un seguro Ramón Vila.
En la segunda parte, el Deportivo se situó más cómodo todavía en el terreno de juego y no se conformó con el empate pero las ocasiones que fabricó carecieron de precisión para terminar de descomponer a un Leganés cuyo técnico Rubén Albés temió por los tres puntos, lo que le llevó a mover el árbol de los cambios para quemar las naves en el tramo final, y le salió bien.
Antes, minuto 70, Mariano Carmona se vio obligado a abandonar la cancha tras recibir un golpe en el gemelo, lo que le hizo echarse al suelo al no poder continuar. Fue auxiliado por las asistencias del Eldense, pero el goleador azulgrana tuvo que abandonar el césped aplaudido por los seguidores del Deportivo que se dieron cita en Butarque.
Cuando parecía que el reparto de puntos sería el resultado final, minuto 90, luego se aplicaron seis más de descuento, Suleiman dejó un balón a placer a Miguel Ángel Atienza el cual llevó la locura a las gradas de Butarque y al palco donde se instaló Álvaro Morata, ya que fue el gol del triunfo pepinero ante un buen Eldense que no mereció salir de vacío de Leganés, pero si perdonas las ocasiones que generas en el partido acabas perdiendo, esa es la ley del fútbol.